viernes, 26 de febrero de 2010

Paraguay a ti ¡Salud!


Poema de estilo y métrica libre, rima asonante ABAB, nacido de la pluma de la escritora y docente Mirta López de Eisenkölbl. La obra es particularmente útil para actos escolares, especialmente, los dedicados a la celebración del Día de los Héroes.



Pudiera cantarte loas
por tu singular tierra florida,
por las guaranias y polcas
que tus cantantes entonan con maestría.


Mas, creo que de lo tuyo,
no existe riqueza más grande,
que el pasado que aseguró tu futuro
con lo mejor de su valiosa sangre.


Es tu historia tesoro sin precio,
páginas doradas en sacrificio escritas.
Los López gritan desde sus renglones de acero:
¡El Paraguay es un león que dormita!


La centenaria tumba inmensa
de Acosta Ñu es hoja sin par
de la niñez que prefirió estar muerta

¡antes que al enemigo su suelo entregar!


¡Páginas gloriosas del formar único
de una raza que marcha hacia adelante
con el capital del pensamiento lúcido
de hombres que fueron verdaderos gigantes!


Paraguay, a ti, ¡Salud!
A tu tierra y a tu gente,
al pasado que su virtud
Imprime en nuestro presente!


Mirta López de Eisenkölbl

domingo, 21 de febrero de 2010

ACOSTA ÑU

ACOSTA ÑU

ACOSTA ÑU es una canción patriótica paraguaya. Sus estrofas pueden ser utilizadas como glosas en los actos de recordación del "Día de los Héroes" o el "Día de los Niños" que en Paraguay se festeja el 16 de Agosto, en memoria de los niños que murieron en el campo de batalla luchando contra los aliados (argentinos, brasileños y uruguayos) para defender la integridad territorial del Paraguay.


Allá en mi tierra, bordeando un monte,
se extiende el campo de Acosta Ñu.
Llano florido que en su silencio
recuerda aquella guerra guasu.



Cruzan sus valles, viejas trincheras,
llenas de gloria tradicional.
Como el setenta se alzan las sombras
de aquellos bravos del Paraguay.

Yo quisiera cantarte tu heroico pasado,
la gran epopeya de un pueblo viril,
pedacito de tierra, color de esperanza,
reliquia de gloria y honor guaraní.

Yukyry va surcando tu valle dormido,
fue el mudo testigo de tu kurusu,
y en cien luchas tenaces, la cruel resistencia
pusieron los héroes de tu Acosta Ñu.

Pechos de acero y corazones
escalonaron py’a guasu.
Y hasta los niños su sangre joven
dieron en aras de Acosta Ñu.

Niños y ancianos, todos cayeron,
al juramento de antes morir.
Sólo una cosa quedó en su puesto,
la raza heroica del guaraní.

BALADA DE DOÑA RATA


Esta obra poética compuesta por párrafos de cuatro versos de arte mayor, es un exquisito poema del escritor argentino Conrado Nalé Roxlo.
Con estilo simple y ameno el autor desentraña una encantadora historia infantil. Por su gracia y musicalidad, los versos pueden ser recordados fácilmente, lo cual la convierte en una herramienta didáctica sumamente interesante.
La poesía puede presentarse en actos dedicados al "Día del Animal" o en los programas de clausura del año escolar, especialmente de Nivel Inicial y Primer Ciclo. Se presta para acompañar su lectura con una representación. Para ello es necesario una niña que haga el papel de Doña Rata, de aspecto avejentado, con lentes y un bastón. Ella encontrará en su camino a una niña disfrazada de flor, que le responderá negativamente. En un segundo momento, doña Rata halla a tres niños agazapados sobre una sábana azul, son las ranas, que ante sus preguntas también responden negativamente, moviendo sus cabezas todas al mismo tiempo, en la misma dirección. El último grupo que halla la rata es el de los gnomos, representados por dos niños con gorros rojos y faroles en las manos, que finalmente guían a doña Rata en el camino de regreso a casa. La escena termina con doña Rata trotando hacia su nido.



Doña Rata salió de paseo
por los prados que esmalta el estío,
son sus ojos tan viejos, tan viejos,
que no puede encontrar el camino.


Demandóle a una flor de los campos:
"Guíame hasta el lugar en que vivo".
Mas la flor no podía guiarla
con los pies en la tierra cautivos.


Sola va por los campos perdida,
ya la noche la envuelve en su frío,
ya se moja su traje de lana
con las gotas del fresco rocío.


A las ranas que halló en una charca,
Doña Rata pregunta el camino,
mas las ranas no saben que exista
nada más que su canto y su limo.


A buscarlas salieron los gnomos,
que los gnomos son buenos amigos.
en la mano luciérnagas llevan
para ver en la noche el camino.


Doña Rata regresa trotando
entre luces y barbas de lino.
¡Qué feliz dormirá cuando llegue
a las pajas doradas del nido!


Conrado Nalé Roxlo

UN PUEBLO HEROICO

Este fragmento extraído del libro "Guerra del Paraguay. Acción y reacción de la Triple Alianza", del historiador argentino Ramón J. Cárcano, relata con crudeza dramática el coraje del pueblo paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870).
Sus expresiones son apropiadas para ser incorporadas como glosas en el Programa de Homenaje por el "Día de los Héroes", que en Paraguay se celebra todos los primeros de marzo.

"Si existe gloria en el heroísmo, en el Paraguay está la gloria.
En el panorama movido del conjunto de la guerra no se destacan y dominan los aliados con su ciencia militar, con sus generales y estrategas, sus tropas aguerridas, su valor legendario, la abrumadora superioridad de hombres y recursos. Dominan la temeridad y sacrificio del pueblo paraguayo convertido en soldado, el sentimiento intenso de la patria inviolable, la abnegación absoluta, la resistencia incoercible. Los prisioneros se escapan para volver a pelear. Pelean sin armas, al abordaje, cuerpo a cuerpo, desnudos, extenuados por el hambre y las pestes. Son muertos, pero nunca vencidos. Están las ciudades y los campos desiertos, los cadáveres insepultos, la población desesperada en las selvas. Son formas distintas y terribles de la resistencia. Nadie procura salvarse ni salvar nada. Todo es protesta, combate y sangre. Es un frenesí, una fiebre, un incendio, las llamas de Moscú. Nada para el enemigo.
Fuera de este pequeño país no hay mayor inmolación ni heroísmo en la historia humana. Falta el poeta que cante la epopeya."

Ramón J. Cárcano

LOS MOTIVOS DEL LOBO

Francisco de Asis
lobo de Gubbia
Esta exquisita obra del nicaragüense Rubén Darío, constituye una famosa pieza poética que puede ser utilizada en gran manera para fines pedagógicos.
El argumento que va revelándose a lo largo de la poesía, crea el suspenso necesario para mantener la atención. La fuerza y el vigor de las intervenciones de Francisco de Asís y el Lobo de Gubbia, brindan la oportunidad para identificar a alumnos con dotes de actores o declamadores. Las argumentaciones expuestas en este largo poema son capaces de satisfacer al oyente más exigente. Todo este conjunto hacen de "Los motivos del lobo" una poesía altamente recomendable para festejos estudiantiles por fin de año o por el "Día del animal".
La poesía es apta para ser representada. Para ello, se precisa de cuatro buenos declamadores, dos que hagan de relatores, turnándose; uno que interprete a Francisco, vestido de rústica túnica marrón, y otro que haga el papel del lobo, para lo cual podría utilizar una careta. Además de estos actores que recitan, se precisa de otros que no tienen intervención hablada: varios campesinos que acuden al llamado de Francisco; y dos religiosos que intervienen cuando el lobo acompaña al santo en el convento.


El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal;
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso ha asolado los alrededores,
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros fueron destrozados,
sus duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió,
al lobo buscó en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verlo se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano, al lobo furioso dijo:
-¡Paz, hermano lobo!
El animal contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas, y dijo:
-¡Está bien, hermano Francisco!
-¡Cómo! –Exclamó el santo-
¿Es ley que tú vivas de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte tu hocico diabólico,
el duelo y espanto que esparces,
el llanto de los campesinos,
el grito, el dolor
de tanta criatura de nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del Infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre!
En el bosque helado no hallé qué comer;
y busqué el ganado,
y a veces comí ganado y pastor.
¿El hambre? Yo ví a más de un cazador
Sobre su caballo, llevando el azor al puño;
o correr tras el jabalí, el oso o el ciervo;
y a más de uno vi mancharse de sangre,
Herir, torturar,
De las roncas trompas al sordo clamor
a los animales de nuestro Señor...
Y no era por hambre que iban a cazar.
Francisco responde:
-En el hombre existe mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado.
Es triste... mas el alma simple de la bestia, es pura.
Tú vas a tener desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
-Está bien, hermano Francisco de Asís.
-Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa, tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano de Asís,
que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea.
La gente veía y lo que miraba, casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y baja la testa, quieto le seguía
como un can de caza, o como un cordero.

Francisco llamó a la gente a la plaza y allí predicó,
y dijo: -He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo,
me juró no ser ya nuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios-.
-¡Así sea! –Contestó la gente toda de la aldea,
y luego, en señal de asentimiento,
movió testa y cola el buen animal
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo en el santo asilo.
Sus vastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle, iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo de comer.
Mirábanle como a un manso galgo.
Un día Francisco se ausentó, y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo
desapareció, tornó a la montaña
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores.
De nada servían el valor y el arma
pues la bestia fiera no dio tregua a su furor jamás
Como si tuviera fuego de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero,
y junto a su cueva halló a la alimaña.
-En nombre del Padre del sacro universo,
Conjúrote –dijo- ¡Oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo, allá en el convento,
al pueblo salía,
Y si algo me daban estaba contento
Y manso comía.

Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la envidia, la saña, la ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
Y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
Los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
Y me sentí lobo malo de repente;
pero siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tiene que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
Y partió con lágrimas y con desconsuelos,
Y habló al Dios eterno en su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
Que era: -Padre nuestro, que estás en los cielos...


Rubén Darío

LA MUERTE DEL MARISCAL

Soneto escrito por el uruguayo Rincardo Sánchez, apropiado para actos alusivos al Día de los Héroes en la República del Paraguay.

Y desplomóse allí el hombre montaña,
fija la vista en el azul del cielo.
Perecer por la Patria era su anhelo,
y fue su inmolación estoica hazaña.

La muerte material tan sólo daña
al que la dicha busca en este suelo;
pero al mártir le sirve de consuelo
porque en celeste claridad lo baña.

Su muerte, bofetada a los traidores
fue en pleno rostro, y un mentís rotundo
a la calumnia de sus detractores,

porque llorado con dolor profundo,
hizo llover sobre él todas las flores
de nuestro libre, americano mundo.

LA NOCHE ANTES

Fragmento de la obra del argentino Martín de Goycochea Menéndez, que puede ser utilizado como base para representaciones escolares en actos alusivos al Día de los Héroes en la República del Paraguay. Muy apropiado para niños del 2º al 4º grado.
El texto encierra los sentimientos más hondos, graves y trágicos que podrían acometer a los que se preparaban para morir en la última batalla de una guerra que duró cinco largos años (La Guerra de la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay). Este sentir debe ser transmitido, al expresarse oralmente, con la inmensa riqueza de entonación que contiene y pronunciando cada palabra con claridad y firmeza o melancolía (según lo indique el contexto). Se presta también a que se incluya, como fondo del primer párrafo del relator (identificados en negrita), sonidos de seres nocturnos como lechuzas, grillos, o gruñidos y aullidos, dando la idea de la muerte que se aproximaba lenta e inexorablemente.

En medio de la calma de aquella noche de marzo, el mariscal revistaba su ejército. Como una vaga pincelada blanca se perfilaban las líneas de los cuerpos, prolongándose en la penumbra triste y suave, llena de rumores, en los cuales parecía desleírse toda la melancolía de las almas y de las cosas.

‑ ¡Soldados del 14! –Dijo el mariscal‑. ¡Cuatro pasos al frente!

Y avanzaron quince hombres, semidesnudos, con el fusil terciado, la frente altiva. El guerrero los contempló un momento, y luego ordenó:

-¡Soldados del 43, a revistarse!

Cuatro hombres se destacaron de la línea. No quedaban más. Los cuatrocientos que faltaban al regimiento dormían el buen sueño de la calma infinita en el fondo de los esteros, bajo las ruinas de los pueblos, entre los fosos de las trincheras.

Aquellos cuatro hombres se perfilaban entre la noche, firmes, solemnes, rígidos.

‑¡Soldados del 40, a la orden de revista! –mandó aquel amo de pueblos.

Y sólo le respondió la noche, con los vagos sollozos de la selva...



Martín de Goycochea Menéndez

A LA PATRIA



Soneto escrito por la pluma del ilustre escritor e historiador paraguayo Juan E. O’Leary, especialmente apropiado para actos estudiantiles en conmemoración del Día de los Héroes, que en Paraguay se celebra el 1º de Marzo, fecha en que la más grande y representativa figura patriótica paraguaya sucumbe en la ribera del río Aquidabán Nigüi, en Cerro Corá, norte paraguayo, con el resto misérrimo de su otrora glorioso ejército, en el año 1870.
El poema es un canto dolido al trance colosalmente trágico de la República del Paraguay cincuenta años después de su Independencia de la corona española. En efecto, por cuestiones de límites, el país situado en el corazón mismo de Sudamérica, que emergía de entre las naciones recién formadas como una clara potencia industrial y militar, debió enfrentar durante cinco largos años, a tres países que se avinieron a la contienda tras una alianza secreta; por esta razón este conflicto bélico lleva el nombre de Guerra de la Triple Alianza. Tras la guerra, "los campos agrícolas del Paraguay quedaron devastados, el ganado de cualquier tipo, inexistente; y Asunción, la capital de la República, destruida y saqueada. El 58% de la población paraguaya murió en la contienda. La mayor parte de ella, a consecuencia del hambre, las enfermedades o las numerosas pestes que siguieron a las batallas. En todo el Paraguay no quedaron más de 28 000 hombres adultos para intentar la resurrección" (Entre comillas, de "La Guerra de la Triple Alianza" de Jorge Rubiani, quien cita la obra "Historical Dictionary of Paraguay", de R.A. Nixon.


Soberbia cual la palma en la llanura,
sintiendo hasta la tierra estremecida,
sufriste la tormenta embravecida
que ciega marchitara tu hermosura.

Tus hijos combatiendo con bravura
al pie de tu bandera no rendida,
cayeron con la frente siempre erguida,
altivos en la inmensa desventura.

Cayeron... y en sepulcros tus ciudades
se tornaron, y en mudas soledades.
Mas... ay! como la triste madreselva

que brota entre las tumbas y las ruinas,
así, Patria, te erguiste inmaculada,
por la fama y la gloria coronada!



Juan E. O’Leary

SOLANO LÓPEZ


Soneto nacido de la pluma del ilustre escritor e historiador paraguayo Juan E. O’Leary. Especialmente apropiado para festejos estudiantiles por el Día de los Héroes, que en Paraguay se celebra el 1º de Marzo, fecha en que la más grande y representativa figura patriótica paraguaya sucumbe en Cerro Corá con el misérrimo resto de su otrora glorioso ejército, en el año 1870.
Mas no ha de ser el “Mariscal de Acero” el único héroe de esta gesta. A lo largo de los cinco años que duró la contienda, fueron encendiéndose en el firmamento de la Historia Paraguaya, como las estrellas van ganando fulgor en la medida que la noche avanza, una tras otras las figuras de héroes: hombres y mujeres; niños, jóvenes y ancianos; guerreros, madres, docentes, que al estilo de los legendarios héroes de la antigüedad, defendieron con su propia vida el suelo que amaban, ante el avance inexorable del enemigo compuesto por tres países unidos con el fin de cercenar el naciente poderío y esplendor de la República del Paraguay.
En la persona del Mariscal Francisco Solano López, se recuerda en corazón guaraní de la América del Sur, todos los primeros de marzos, el Día de los Héroes.



Voluntad colosal, orgullo inmenso,
alma gigante, corazón arcano,
es el más alto atleta americano,
digno de los honores del incienso.

Si de la Patria en el amor intenso
es nuestro sacerdote soberano,
nadie le sobrepuja en espartano
valor estoico, irreductible, inmenso.

Todo fue grande en su figura extraña,
que contemplar debemos en la Historia
cual se contempla a veces la montaña,

de la lumbre solar bajo la gloria
llena en conjunto de belleza suma,
ocultos sus abismos en la bruma.

Juan E. O’Leary

viernes, 12 de febrero de 2010

LA CUMBRE DEL TITÁN

Poema rico en vocabulario preciso y figuras literarias indicado para actos estudiantiles dedicados al Día de los Héroes. Didácticamente es muy adecuado para prácticas de entonación, de claridad y signos de puntuación.


Iba López, no el verdugo, no el tirano...

Iba inmenso como él mismo, de sombras y rayos fatal,

conmoviendo iba el coloso todo el suelo americano

en su trágica derrota que cuán grande fue triunfal.

Era un hombre que bajaba y un divino que ascendía,

y ¡qué dura esa caída para la gran ascensión!

Si fue sombra su derrota, toda noche gesta un día,

y él, en medio de esa noche, era inmensa irradiación.

En el lúgubre momento, se desprende la grandeza

más sublime y más humana, del titán cuya cabeza

como el sol hacía el abismo fragorosamente va...

Desde entonces, de esa tumba donde halló su cumbre fuerte,

más hermosa y más terrible, más soberbia ante la muerte,

Su figura de protesta levantó Cerro Corá.

Leopoldo Ramos Giménez

jueves, 11 de febrero de 2010

AMISTAD

amigos de verdad
Descripción: este en un poema para dedicarselo a un amigo entrañable












Nos conocemos y tratamos de caernos bien
Necesitamos a alguien que nos acompañe
Que ría y llore con nosotros también.

Que nos de consejos que parezcan soluciones del cielo
Y poderles confiar
Nuestros más profundos secretos.
Comparten nuestros buenos momentos
Poniéndose por nosotros contentos.

Porque ellos con nosotros siempre están
Si son amigos de verdad.
Es la relación más compleja
Pues nos somos mucho más fieles que una pareja
Todo nos contamos
Y compartimos más cosas que con nuestros hermanos.

A veces nos peleamos por unos minutos
Horas, días, semanas, años
Y a veces jamás volvemos
A estar juntos.

Por eso perder una amistad
Es lo peor que nos puede pasar.

Es difícil hacer nuevos amigos
Por que con los perdidos
Hubo muchos momentos compartidos.

También nos entra temor
¿Y si esta amistad fracasa como la anterior?

Qué podemos hacer
Para mejores amigos ser.

Y qué no repetir
Para no volver a sufrir.

Autor desconocido