domingo, 25 de abril de 2010

MAESTRA, TE PARECIAS A MI MADRE

maestra trabajando
Emotivo poema apto para ser declamado en festejos del Día del Maestro
TE PARECÍAS A MI MADRE

Te parecías a mi madre
En la forma de perdonar,
En tu espíritu luminoso
Nunca el encono halló lugar.

Te parecías a mi madre
En la forma de reprochar
Acariciando, muchas veces
Me dieron ganas de llorar

Estremecido, ante esas manos
Que no sabían castigar.
Te parecías a mi madre
En la forma de aconsejar:

La palabra se hacía música,
El consejo se hacía cantar,
¡cómo sabías el secreto
De hacer vibrar

El alma y tornarla dócil
Para poderla modelar!
Te parecías a mi madre
En la sonrisa y el mirar,

Y en la manera como a todos
Un consuelo sabías dar,
Y hacer el bien
Sin calcular…

Te uno al recuerdo de mi madre
Y así, mejor te sabré amar,
Dulce maestra de aquel tiempo
Que nunca evoco sin llorar.

Ismael Moya

MAR DE LA SERENIDAD

mar del plata
mar en calma
Este bello poema de arte menor se presta para el análisis y la declamación.

MAR DE LA SERENIDAD

Mis ojos se han puesto claros
De tanto mirar al mar;
De tanto verlo, en mi vida
Las olas vienen y van
Y hay horizontes sin límites
De severa majestad.

Mi pensamiento, antes frívolo,
De tanto mirar al mar,
Se ha vuelto apacible, grave,
Y es tal su profundidad,
Que en vano un buzo de almas
Fondo habría de buscar…

Mis melancolías cantan
Blandamente, como el mar,
La misma canción monótona,
Al mismo viejo compás.

Recogido, silencioso,
Esquivo y áspero está
Como una roca perdida
En la gris inmensidad.

Sólo hay algo que no tiene
Mi espíritu como el mar;
Las cóleras; no hay en mí
Ya vientos de tempestad
Ni espumas rabiosas; nada
Me puede encolerizar,
Mar muerto, mar de mi alma,
“Mar de la Serenidad”.

En mi corazón, enfriado
Por la pena y por la edad,
Reinan la quietud y el hielo
Del océano glacial.

Amado Nervo

AÑO NUEVO

almanaque
Este breve poema fue escrito por César Alonso de las Heras, sacerdote y catedrático español nacido en 1913, de gran influencia en la juventud paraguaya. Es apropiado para declamarse en Año Nuevo.

EMPIEZA EL AÑO

Empieza el año, Señor,
y todo empieza de nuevo.
Dame la gracia de amar
hasta lo más pequeño.

Empieza el año, Señor,
y yo quisiera ser nuevo
como la flor y la aurora,
para entretejer mis sueños.

Sueños de paz y alegría,
sueños de sueño de fuego
donde se queme lo endeble
y sólo quede lo eterno.

Trescientos sesenta y cinco
son los días de mi anhelo,
dame una rueda de amor
para rodar este tiempo.

César Alonso de las Heras

LOS VERDADEROS MUERTOS

camposanto
Este pequeño poema encierra dos tremendas verdades: hay personas que viviendo están muertas; y otras que, estando muertas, sobreviven. Sus versos son apropiados para reforzar ideas en discursos o en ensayos. Se presta para la reflexión.

¿Quiénes son los muertos?

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.

No son los muertos, no,
los que reciben rayos de luz en sus despojos yertos.
Los que mueren con honra son los vivos,
y los que viven sin honra son los muertos.

Por eso, hay muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo, muertos.


Antonio Muñoz Feijoo

domingo, 18 de abril de 2010

Madre

madre e hijo
PARA TI, MAMA

Pequeña canción que suele interpretarse con motivo del Día de las Madres.

Para ti, mamá,
hoy vengo a traerte,
y en un beso darte,
mi canto de amor.

Dulce madrecita,
mil veces bendita,
para ti mis versos
de salutación.

Ofrenda de mi alma,
plegarias de un hijo
que implora de hinojos
tu felicidad.


Que el Cielo te envíe
ventura infinita,
en tu santo día,
para ti, mamá.

domingo, 11 de abril de 2010

SAPUCAI

Poema dedicado al pueblo de Sapucai, en el departamento de Paraguarí, república del Paraguay, cuna del taller del ferrocarril y notable por su belleza singular.

sapucai estación del ferrocarril
Sapucai, camino del ferrocarril,
como ayer en el presente,
milagro en el ritmo febril
del siglo de rostros ausentes;
vedlo melancólico dormir
a los costados de la centenaria vía
que le dio vida, y luego la hizo morir
con la misma daga de la Patria, herida.

Sapucai, camino del ferrocarril,
esperanza metida entre los cerros,
verdes calles, cielo añil,
comisaría, escuela y cementerio,
son tus moradores cual palomas
que no quieren alzar vuelo,
cautivas por el encantador aroma
de tu agreste y subyugante suelo.

sapucai cerro verde

Sapucai, camino del ferrocaril.
Tras franquear polvorientas distancias
un día llegué hasta ti
y mi corazón rendido quedó a tus plantas.
¡Ojalá pudiese sustraerte
al progreso que mata lo sencillo,
para que muestres en el presente
lo que de antaño se ha perdido!...

Sapucai, camino del ferrocarril,
belleza dormida en el seno de Paraguarí.

sapucai villa inglesa

Mirta López de Eisenkölbl

MENNONITA



Poema que intenta reproducir algo del gran sacrificio de los mennonitas llegados al Paraguay desde tierra canadiense. Es este un poema de reconocimiento que puede ser utilizado para recordar fechas de aniversarios de fundación de poblaciones mennonitas en el Chaco paraguayo.

Paraguay terminaba en el río,
En el río Paraguay terminaba,
porque detrás el Chaco bravío,
ebrio de sol se asomaba.


¿Quién osaría vivir en él?
¿Quién sus tormentas soportaría
y el fino polvo en la piel
todos los días toleraría?


¿Quién cavaría mil veces
buscando en sus resecas entrañas
alguna escasa fuente
de la preciosa, vital agua?


¿Quién pagaría el precio
de conquistar la indómita tierra,
sembrando con sus semillas los muertos,
como única forma de ganar esa guerra?

Y ante el clamor no respondido,
un puñado de gente extraña,
con un afán no comprendido
aceptó el desafío de conquistarla.

Nobles colonos de tez muy clara,
héroes anónimos de nuestra Patria,
que blandieron por toda arma
una cruz y una azada.

Mennonita, el Chaco te dio
por cada muerto, una flor,
por cada lágrima una risa,
por cada fracaso una población
trabajadora, feliz y progresista.

Mirta de Eisenkölbl

TREINTA Y SEIS CUERDAS



Este breve poema de versos octosílabos describe someramente al arpa paraguaya y su importancia para los paraguayos


Treinta y seis cuerdas firmes,
en abanico elegante,
en el rincón más insigne
esperando el instante
en que el maestro la anime,
y el salón desbordante
colme en sones guaraníes.



Treinta y seis cuerdas tersas
y una paloma danzando,
entre los cordeles, presa,
las notas va hilvanando
de la música que besa
el hondo ser paraguayo
y al mundo, fiel, lo expresa.



Treinta y seis cuerdas enhiestas
tiene el arpa paraguaya.
Es embajadora honesta,
que en azahares impregnada,
bañada con luz de estrellas,
al ritmo de la guarania,
dice a cuantos encuentra
lo linda que es nuestra Patria

Mirta de Eisenkölbl

EN RESCATE POR MUCHOS

Cristo resucitado

Este poema, surgido de la pluma de Manuel Pérez del Busto, hace alusión a algunos aspectos importantes de la muerte y resurrección de Jesucristo. Es apropiado para actos relacionados con la Semana Santa.



Mateo 20:28


Cristo, que fue por todos flagelado
en la columna alegre del martirio,
deshojóse lo mismo que un lirio
en un bouquet de vidrio apasionado.


Por la ley de su pueblo condenado
al creerle sumido en el delirio,
apagóse en la cruz, igual que un cirio
al que hubiesen dejado abandonado.


Así lo vio el Sanedrín y Roma,
creyendo corromper el sacro aroma
del místico incensario del amor…


Pero Cristo, potente y victorioso,
vencedor del Averno tenebroso,
vive y reina eterno Salvador.

Manuel Pérez del Busto
Madrid, 1974

domingo, 4 de abril de 2010

TÚ ME ENSEÑASTE A VOLAR

maestro en aula
Letra de una conocida canción utilizada normalmente en festejos del Dia del Maestro. Por su lenguaje sencillo y la profundidad de su mensaje, es apropiada para declamarse.

Tú me enseñaste a volar
con alas de pajarillo,
cuando no era más que un niño,
sin miedo a la libertad.

No envejecerás jamás,
querido maestro mío,
siempre como nuestro amigo
en nosotros vivirás.

Te han robado el corazón
los chiquillos de la escuela;
ellos pasan, tú te quedas,
mucho de ti llevarán.

Tú decidiste volar
dejando crecer a todos,
cuada cual tuvo a su modo
su sueño de libertad.

Siempre tendrás un lugar
en mi corazón de niño,
compañero de camino,
¡tú me enseñaste a volar!

Libro amigo




Pequeño poema que puede ser utilizado para festejos del Día del Libro, especialmente indicado para menores de entre 8 y 10 años.

¡Oh libro, amigo mío,
que ennobleces mi mano,
guíame por la vida,
eres mi buen hermano!

Colma esta inagotable
sed de saber,
de tu fuente de luz
dame a beber.

Hazme como tú, claro,
generoso, profundo,
abierto al infinito
llamamiento del mundo.

Guíame por la vida,
sé mi hermano.
¡Oh libro, hermoso libro
que ennobleces mi mano!


Gastón Figueira