
Se enojó la luna,
se enojó el lucero,
porque esta niña
vino con el sueño.
Duérmete, Natacha,
haré que el lucero
te haga una almohadita
de albahaca y romero.
El sueño hoy no quiere
venir por acá.
Anda ratoncito,
a ver dónde está.
-Señora, mi ama,
yo la vi bailar
con dos damas rubias
en la casa real.
-Dile que Natacha
se quiere dormir.
Que mi niña es buena
como un serafín.
-Que venga en seguida
y le daré yo,
un collar de plata
y un limón de olor.
Juana de Ibarbourou